Nada más proclive a tener la necesidad de juntar esfuerzos asociativos, para fortalecer una actividad o sector cuando se presentan tantos retos e incertidumbres, que generan un complejo marco para su desarrollo y tienen inmersos aspectos técnicos, jurídicos, financieros, políticos, ambientales, sociales, tan cambiantes como los de la propiedad horizontal.
En la observación de la mera convivencia, nuestras comunidades no escapan de los elementos que caracterizan nuestra sociedad, por lo tanto, nuestras copropiedades son permeadas con la transgresión de valores, la transculturación, el detrimento en el desarrollo moral, el privilegiar intereses personales, la individualización de las culpas, orientación al conflicto, el no asumir compromisos, la falta de pertenencia, en general, la marcada apatía y poca participación.
Por todo ello, es menester agruparnos para restablecer las buenas maneras, las prácticas decorosas, la colectivización como interés superior, transparentar y fortalecer todas las actividades, que realizan los diferentes actores que se involucran con estas nuevas formas de urbanismo, agrupadas en este régimen especial de dominio y en particular, por los que tienen el mandato fungiendo como administradores.
Estas circunstancias hicieron que a mediados del 2013, cuatro empresarios que gestionan como personas jurídicas ese doble reto que se impone al administrar, de un lado el trabajo con las comunidades y de otro, sacar adelante sus emprendimientos, con todas las exigencias que se le imponen al sector productivo y tener éxito en esa misionalidad tan especial , que tiene implícita la transformación social, determinaron la necesidad de unirse y es así como se dieron a la tarea de convocar a otros colegas, para conformar el día 31 de agosto de ese mismo año, la Agremiación Colombiana de Empresarios de la Propiedad Horizontal – ACEPH-.
Desde entonces, ya doce años largos, se ha forjado en medio de los mismos desafíos descritos y sobrepuesto a esas mismas manifestaciones, que también acusan como dificultad los gremios, cuando en su integración se presentan veleidades, intereses y egos que retardan los crecimientos y el logro de los objetivos grupales, mientras se van encontrando las depuraciones que contribuyen con sostenibilidad y solidez, encontrando siempre renovados esfuerzos para su persistencia.
Esta conformación, hoy por hoy se muestra como uno de los de mayor legitimidad en el sector, observando en esa fraternidad que nos da una cuasi vocación, como es la administración de la PH, capitalizando esfuerzos y experiencias solidarias que permitan juntar cada vez más asociados.
Los objetivos propuestos inicialmente, fueron unir empresarios dedicados a la administración y gestión de la PH con fines de bien común y defensa de sus legítimos intereses; la búsqueda del desarrollo, profesionalización y estandarización de los servicios que prestan y brindar apoyo, recursos y capacidades con que cuente; una de las más significativas experiencias es haber tutoriado a personas naturales para convertirse en personas jurídicas, ya que estando clasificados como agentes inmobiliarios pueden blindar la protección a las comunidades y a sus propios patrimonios, dado su carácter y responsabilidades descritas en la ley; adicionalmente a ir construyendo más y mejores beneficios para la práctica de la actividad, trabajando en las dos direcciones, para jurídicamente ir ayudando a cerrar la brecha y rezago institucional que necesitamos corregir en la actualidad.
Como gremio, se ha generado un plan estratégico y prospectivo, que busca obtener mejoras sustanciales en el quehacer administrativo y empresarial de todo el país, aunado a las relaciones internacionales que con otros colegas se mantienen, con el objetivo de desarrollar y poner en práctica nuevas tecnologías, contribuir a la innovación e investigación y conocer de experiencias asociativas exitosas.
Con esta muestra de esfuerzo sectorial, se pretende exhortar a la greminalidad existente, como los colegios de administradores, asociaciones y fundaciones, a fin de hermanarnos en esfuerzos, con el noble propósito de mejorar los entornos laborales pertinentes, contribuir al relacionamiento con el Estado, transformar sociedades y hacer más fácil nuestras labores, en procura de optimizar el bienestar general de los partícipes en la propiedad horizontal.