Hay una escena que pronto podría convertirse en un clásico de la propiedad horizontal: un vecino llega feliz con su carro eléctrico nuevo, lo estaciona y después de admirarlo unos segundos, hace la pregunta más importante de toda la compra: —¿Y esto dónde se carga? Ahí comienza la verdadera aventura
Porque comprar el carro fue una decisión personal. Pero instalar el cargador puede convertirse en asunto de asamblea, consejo, administrador, vecinos, presupuesto, capacidad eléctrica y por supuesto, la pregunta nacional por excelencia: —¿Y quién lo paga? Colombia está comprando carros eléctricos a buen ritmo.
En 2025 se comercializaron 19.724 unidades nuevas, mientras la infraestructura pública de carga sigue rezagada. El país tiene el reto de llegar a unos 20.000 puntos de carga para 2030. Y entonces uno entiende que el problema no es solamente el carro. El problema es el enchufe En un conjunto residencial, además, el enchufe nunca es solamente un enchufe.
Es un tema de convivencia. ¿El cargador queda en un parqueadero privado o utiliza una zona común? ¿Quién paga la instalación? ¿Quién paga la energía? ¿Qué pasa cuando haya diez carros eléctricos? ¿Y cuando sean cincuenta? Porque hoy puede haber un vecino preguntando dónde conectar su carro. Mañana pueden ser veinte.
Y ahí la famosa canción de El Gran Combo podría encontrar una nueva versión inmobiliaria: no hay carga pa’ tanta gente. Lo curioso es que esto nos pasa cada vez que llega una tecnología nueva. Primero compramos. Después preguntamos cómo funciona. Y finalmente, hacemos una reunión para decidir quién se hace cargo.
Durante mi experiencia he aprendido que la transformación tecnológica, no consiste solamente en tener herramientas nuevas. También exige infraestructura, personas preparadas, procesos y sobre todo, pensar para qué queremos esa tecnología. Con los carros eléctricos pasa exactamente lo mismo.
No basta con comprar el futuro. Hay que preparar dónde va a funcionar. La propiedad horizontal tendrá un papel enorme en esta conversación. Los conjuntos tendrán que empezar a pensar en movilidad eléctrica, antes de que el primer vecino llegue con su carro y descubra que el único enchufe disponible está reservado para la aspiradora de la portería. El futuro ya llegó al parqueadero. Ahora nos toca decidir dónde conectarlo. Porque carros eléctricos, cada vez habrá más. Lo difícil será que el enchufe alcance para todos