Uno de los mayores desafíos que enfrentan hoy los líderes de propiedad horizontal, no está en las finanzas, la convivencia o el cumplimiento normativo. El verdadero desafío está en la manera como pensamos. Durante años hemos desarrollado modelos de administración, enfocados exclusivamente en resolver los problemas internos de nuestros conjuntos residenciales.
Sin embargo, el mundo ha cambiado, las dinámicas sociales, tecnológicas, económicas y culturales, evolucionan a una velocidad sin precedentes, exigiendo líderes capaces de ampliar su visión más allá de los límites de su copropiedad, necesitamos líderes que comprendan que el aprendizaje no termina en las fronteras de su conjunto, ni de su ciudad, ni siquiera de su país.
Como suelo decir en mis procesos de formación:
“La calidad de un liderazgo está determinada por la amplitud de su visión. Quien solo mira su entorno inmediato administra el presente; quien observa el mundo construye el futuro”.
La propiedad horizontal ya no puede gestionarse desde una perspectiva egoísta. Hoy existen experiencias exitosas en diferentes partes del mundo, relacionadas con sostenibilidad, transformación digital, participación comunitaria, seguridad, gobernanza, cultura ciudadana y bienestar residencial que pueden enriquecer significativamente nuestros modelos de gestión, esto no significa copiar sistemas de manera indiscriminada, significa aprender de ellos. Las leyes pueden ser diferentes, los contextos culturales pueden variar, los marcos regulatorios pueden no coincidir; pero los principios de liderazgo, innovación y gestión eficiente, son universales, por lo cual, leer, investigar, participar en congresos, intercambiar experiencias y construir redes de conocimiento, ya no es una opción; es una necesidad estratégica. Las fronteras más difíciles de cruzar no son las geográficas, sino las mentales.
Muchos conjuntos residenciales enfrentan los mismos problemas año tras año, porque continúan aplicando las mismas soluciones. Cuando la mentalidad no evoluciona, la gestión se estanca, la propiedad horizontal requiere un nuevo perfil de liderazgo: líderes con pensamiento estratégico, visión global, inteligencia relacional y capacidad de adaptación; líderes que comprendan que administrar bienes comunes es importante, pero desarrollar comunidades sostenibles es trascendental. El futuro de la propiedad horizontal dependerá de nuestra capacidad para ampliar la mirada, porque cuando un líder expande su mentalidad, expande sus posibilidades, ese es el liderazgo que necesita la propiedad horizontal del siglo XXI